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Ayün

¿Tú sabes cómo se dice amor en mapudungun?

Ayün

– Cabro chico, agarra esos troncos y llévatelos al camión.

No me los podía, un tronco chico pesaba al menos 80 kilos.

– Puta el weón, te apuesto que lo único que hace éste es correrse la paja todo el día – se burlaban los trabajadores

Yo siempre callado, traté pero no había caso, era demasiado pesado, pero alguien apareció:

– Vamos

Era un loquito como de mi edad, era evidente que se trataba de un indígena, bastaba con ver sus rasgos, el weón era bajito, imponente, morenito y medio achinadito.

– Vale loco – le agradecí.

– ……

El hombre era de pocas palabras, pero eso me bastaba para no sentirme tan solo, lo seguí para todos lados, porque a la larga era el único que había tenido un mínimo de misericordia conmigo.

– Como te llamai

– …….

– ¿De dónde erí?

– …….

– Puta weón, habla algo poo, eres mapuche verdad

– ……….

Este cabro no quería hablar, pero pese a su silencio, notaba que yo no lo incomodaba, aun así averigüe su nombre: se llamaba Aukan.

Trabajé con él todos los días, lo único que decía eran palabras justas para la pega: “acá” “ahí” “pásame eso” “vamos”

Como el weón no me hablaba, yo me ponía a cantar

– ♫ Y no me diigas – ¡pooobreeeee!, por ir viajaaaandooo asiiiiii, no vees que estoy con-teeeento, no veees queee estooooy feeelizz! ♫

– Es buena esa canción

– ¡Conchetumadre, hablaste!

– ……

– ¡Ya po weon, si somos amigos, para la wea po!

– Yo no soy tu amigo

– ¡¡¡Hablaste!!!! jajaja que wenaaa!!!! ¡Sos un grande Aukán!

– Porque hablas como argentino

– Y vo porque hablai como weón, YO – SER – AUKAN – Y – NO – SER – TU – AMIGO

– ¿Tai chistosito culiao?

– Ya weón, si es bromita, viste que se puede tirar la talla, era fome la pega así po loco.

De ahí en adelante nos caímos en gracia y no paramos de hablar, almorzábamos juntos, y trabajábamos juntos. Era mi partner.

– ¿Oye Aukan, alguna minita que te guste por ahí?

– ……. No quiero hablar de eso

– Yaaaaa poo… te da vergüenza

– No me gusta hablar de eso te dije

– Te da vergüenza, te caché, la mina no te pesca ¿Es eso?

– …..

– Siiiii, quizás no te las has jugado po Kan (era mas fácil para mi llamarlo así), sabe que tú le gustai?

– No, y no tiene por qué saberlo

– Como que no weón, como querí que te pesque

– Y que debería hacer según tu

– Hagamos una cosa, pa que no te de tanta plancha, yo te ayudo, dime donde vive, y la invitamos a salir entre los dos

– No

– Ya po weón, si queri alguna posibilidad déjame ayudarte, yo soy un as haciendo la movida.

– ….….bueno

Aceptó, no con tanto gusto, pero tenía que intentarlo, acordamos en juntarnos en la noche.

Llegué a su casa , el Aukan estaba bañadito, con la mejor percha que pudo, pero con cara de desgano.

– Ya po Kan, arriba el ánimo, con esa cara de culo no animai a nadie.

– No se si quiera ir

– Ya po weón, vamos a en busca de ella, si yo no te voy a dejar solo con la…. ¿Cómo se llama?

– … Mailen

Así, llegamos a buscar a la Mailen:

– Hola, Mailen, seguramente no me conocí, pero si conoces al Aukan ¿verdad?

– Si – respondio con voz tímida

– Bueno, sabi que estamos pensando en salir un rato, en la noche, por ahí, nos gustaría que fueras con nosotros, ¿verdad Aukan?

– …. (movió la cabeza como aweonao)

Ella respondió:

– ….. Sí, pero no sé, tengo que pedir permiso

– Si quieres yo hablo con tus papás

Entendía que tenía otro tipo de costumbres, era difícil que le dieran permiso, pero me la tuve que jugar por mi amigo.

– Hola señora mamá de Mailen – con cara de weón simpaticón- Sabe que quería invitar a su hija a salir, no se preocupe, que nos venimos temprano, voy yo y un amigo, me hago cargo de cualquier cosa, la vengo a dejar a su casa a la hora que usted nos diga.

La señora aceptó, y le dio hasta las doce, una especie de cenicienta indígena.

– Ya weón, te la tengo lista, vo tení que meterle conversa ahora, no arruguí po maricón

– … Mejor que no..

– Ya pooo, tuve que hacer el manso webeo, si no te la jugai te cago culiao y le digo que vo andas detrás de ella

Ahí el Aukan reaccionó de puro miedo, sabia que era capaz de acusarlo.

– Ya, y que se hace ahora

– Dile algo bonito, a ver, como se dice amor en mapuche

– Ayün

– Eso po weon, dile eso

– Ya, y eso ¿funciona?..

– Siiii, tiene que funcionar

La verdad que no tenía puta idea si funcionaría, lo que sé es que tenía que animarlo a hacer algo.

Ella salió con nosotros y no hablaba nada y para que les digo el Aukán

– Oye Mailen, cachai que el Aukán es re bueno en la pega, es seco.

– Ah… que bueno

– Oye Mailen, ahora que los veo…ohhhh!!! Como no se me había ocurrido… Harían súper bonita pareja

El Aukan se cagó de vergüenza y la Mailen esbozó una sonrisa.

– Te gustó la idea Mailen.. ejaleeeee

Él se dio cuenta que ella le daba una chance con esa risa, así que intenté alejarme de a poco:

– Oye Aukan, sabí que se quedó una cuestión

– Que cosa, ¿te acompaño?

– No po aweonaooooo (con voz silenciosa)

– Ahhh yaaa… bueno, anda no mas – corrigió

Los dejé un buen rato solos, me encontraba escondido, el Aukan sabía dónde estaba, y yo de lejos le daba ánimo.

– ¡ayün!…. ¡ayün! – le hacía muecas

– Él entendió el mensaje, y de a poco se acercó…. y se besaron.

Yo celebraba como si hubiese sido un gol de Chile. Los encaminé a los dos hasta la casa de ella, yo siempre de lejos, y no paraban de pinchar, hasta que ella se entró.

– Grande Aukan re culiaooo, la hiciste weon,¡¡¡ sos un grande!!!

El Aukan estaba feliz, no se sacaba la risa de la cara

– Oye Sergio ¿querí?

Él de pronto sacó un ron, yo no había visto copete hace rato:

– ¡Siiiii poooo weón!

Estábamos cagados de la risa tomando, celebrando su triunfo, pero llevábamos recién dos vasos y el Aukán se transformó, empezó hacer puras webadas, se caía a cada rato, y no se le entendía nada.

– Eres jugoso weón, parece que es cierto el dicho “mas odioso que mapuche curao” – lo molesté

– ¡Oye! ¡Tú eres capaz de subir ese árbol! ¿O eres marica? – me desafió

– De que wea me hablai Aukan, ¡ese árbol no lo subí ni vo!

El weón quería subir un árbol como de nueve metros.

– ¿Ya, te pusiste loco, cálmate po weón, te querí sacar la chucha? – le seguia advirtiendo.

Se fue corriendo al árbol y empezó a subirlo, yo más asustado que la cresta le gritaba que se bajara, pero no hacía caso. Tengo que reconocer su habilidad, llevaba al menos cinco metros arriba como si nada, pero una rama no lo acompañó…. Se fue cuesta abajo.

– ¡Aukán! ¡Weón!

El loco cayó como saco de papas, pero estaba cagado de la risa.

– Oye weón, tai enfermo de la cabeza – Riéndome

Curao era loco, de hecho me hizo sentir sobrio, pero al menos me hizo sentir mejor.

– Oye weón ¿y que le dijiste a la Mailen pa pinchártela?

– ….. Ayün

Pasaron los tres meses y me tenía que devolver a La Ligua, había formado un lazo super lindo con el Aukan, así que me fui a despedir de él:

– Aukán, puta weón, me vengo a despedir

– Al final nunca subiste el árbol – me dijo

– No, tai weón…

– Cuando vuelvas po Sergio

– Si, voy a venir con mis amigos de La Ligua, para que los conozcas

– ……..

De pronto al Aukan le cambió la cara, lo noté que se asustó

– Tienes que irte ahora – me dice

– ¿Qué te pasó?

– ¡Nos quieren sacar de acá, y tengo que defender la casa!

– ¿Quién te quiere sacar?

– Los pacos

– ¿Pero qué onda, porque?

– Ándate

– Puta weón, si querí me quedo un rato

– Tienes que irte, tú no sabes cómo son los pacos acá, no es como donde tú vives.

Yo a lo más me acordaba de un carabinero mala onda, que me había agarrado en la calle con un vaso con copete y me webió un montón, pero nada más.

– Llegaron, Sergio, teni que arrancar de acá antes que quede la embarrada.

No me alcancé a despedir bien de él, me empecé a alejar, pero no tanto, hasta que llegaron fuerzas especiales.

– ¿Oye vo weón que haces acá? – me pregunta uno de los uniformados.

– Vine a despedirme de mi amigo

– ¿Así que vo soy amigo de estos weones?, te gusta andar webeando con estos culiaos, capaz que vo andes quemando casas con estos maleantes de mierda

– ….. No se loco, no sé qué wea hablai, el Aukan es re piola, porque no lo dejan tranquilo, acá la gente hace su vida normal, porque tanto color.

– Camina culiao, si no querí que te reventemos con todos estos weones.

No entendía su nivel de violencia, y me asustó que se fueran en contra del Aukan, no me quise ir.

– No, sabí, ustedes tiene un problema grave, están enfermos de la cabeza, es gente piola, hay weones que de verdad se mere……!!

Inesperadamente, el policía me interrumpió con un lumazo que me tiró al suelo, y ahí agarraron a patadas entre dos.

– ¡¿Te gusta conchetumadre agarrarnos pal webeo?! Me gritaba el paco.

De repente salió el Aukan a defenderme.

– Déjenlo, él no es de acá, déjenlo – gritó mi amigo

El paco se fue directo a atacarlo y salieron un montón de personas del lugar atacar a carabineros, pero estos eran más.

Yo no me podía levantar, me habían pegado demasiado fuerte, cuando caché que estaban los hermanos chicos del Aukan

– ¡Kan, tus hermanos! – grité desde el suelo

Uno tenía trece, el otro ocho, y recibieron con la misma fuerza los golpes de carabineros.

Yo sentía dolor físico, y mucha impotencia, a mi amigo lo tenían ensangrentado en el suelo y no pararon de pegarle, se veía inconsciente, y no podía ayudarlo…… y así se lo llevaron.

Los carabineros me dejaron tirado, y los niñitos estaban llorando por su hermano más que por los golpes. La mamá del Aukan me levantó, increíblemente los cabros chicos eran demasiado fuertes, no entendía como habían resistido tal grado de violencia.

Intenté saber de él y fue imposible

Desde aquella cita han pasado varios años, la casa del Aukan ya no está, tampoco la de Mailen.

Lo único que aún queda intacto, es aquel árbol donde el Aukan cayó de felicidad.